{"id":4067,"date":"2023-04-17T23:46:35","date_gmt":"2023-04-17T23:46:35","guid":{"rendered":"http:\/\/la-ciudad-invadida-durmiendo-con-el-enemigo-1"},"modified":"2023-11-30T02:42:17","modified_gmt":"2023-11-30T02:42:17","slug":"la-ciudad-invadida-durmiendo-con-el-enemigo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/index.php\/2023\/04\/17\/la-ciudad-invadida-durmiendo-con-el-enemigo\/","title":{"rendered":"La Ciudad Invadida, \u201cDurmiendo con el enemigo\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><b><b>Guadalupe Lozada <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>En septiembre de 1847 una bandera distinta a la mexicana ondeaba en el m\u00e1stil de Palacio Nacional. Todo hab\u00eda comenzado en abril de ese a\u00f1o, cuando se tuvo noticia de la derrota en Cerro Gordo, cerca de Xalapa, Veracruz. Una vez franqueado el paso, la capital del pa\u00eds tendr\u00eda que dar la cara para enfrentar a los invasores. Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, el general presidente, decidi\u00f3 llevar a cabo uno de sus espectaculares actos teatrales, de los m\u00e1s sonados en la \u00e9poca, cuando convoc\u00f3 a la poblaci\u00f3n de Ciudad de M\u00e9xico a unirse en fuerzas civiles para su defensa. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cronymem.files.wordpress.com\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2.jpg\"> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>EN PE\u00d1\u00d3N VIEJO -A UN COSTADO DE LA ACTUAL <\/b>calzada Ignacio Zaragoza-, sitio que en 1847 seria cercano al paso obligado de las tropas Invasoras de Estados Unidos en su camino de Veracruz a Ciudad de M\u00e9xico, se llev\u00f3 acabo un acto masivo de patriotismo tard\u00edo: los mexicanos de todas las clases se alistaron en batallones c\u00edvicos con los que el gobierno pretend\u00eda organizar la defensa de la capital del pa\u00eds. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Tal como se ve en la pel\u00edcula, El cementerio de las \u00e1guilas (1939). Protagonizada por Jorge Negrete y dirigida por Luis Lezama, el ardor patrio se mostr\u00f3 en todo su esplendor entre aquellos que por rencillas pol\u00edticas no hab\u00edan apoyado al presidente Valent\u00edn G\u00f3mez Farias, mientras Antonio L\u00f3pez de Santa Anna enfrentaba las primeras batallas frente al enemigo. Aquel 9 de agosto de 1847, adem\u00e1s de lo \u201cm\u00e1s selecto de la sociedad\u201d que ofrec\u00eda a sus hijos para la defensa, el pueblo entero acudi\u00f3 al llamado de la instalaci\u00f3n de la Guardia Nacional. <\/b> <b>As\u00ed lo recuerda Guillermo Prieto en sus Memorias de mis tiempos: &#8220;En el Pe\u00f1\u00f3n, en las llanuras que rodean el cerro, carretones, carruajes, caballos, burros, traficantes agobiados con canastos y tercios, y reverberando en hervidero inquieto: sombrillas, sombreros, toldos, ramas, vestidas con todos los matices y todos los colores Imaginables\u201d. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Cuentan los redactores de M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos qu\u00e9, en aquella acci\u00f3n, m\u00e1s teatral que de guerra, los sacerdotes del templo de la Profesa hab\u00edan facilitado la vela o toldo que se utilizaba en la procesi\u00f3n de Corpus para evitar que el sol lastimase a los arist\u00f3cratas. C\u00f3mo puede suponerse, a pesar de la buena fe de muchos, \u201caquel paraje se convirti\u00f3 en paseo y cita de la de las principales familias que celebraban all\u00ed verdaderos d\u00edas de campo\u201d. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>Prepar\u00e1ndose para la guerra <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Es sabido que de nada sirvi\u00f3 esa parafernalia que conmovi\u00f3 a muchos, pero no ayud\u00f3 a detener el avance de las tropas estadounidenses despu\u00e9s de su paso por puebla. Como medida precautoria ordenada por el ayuntamiento de la capital, cuenta Guillermo Prieto, \u201cse abrieron fosos, se arbitraron recursos, se hicieron dep\u00f3sitos de semillas, se proveyeron c\u00e1rceles y hospitales, se mandaron quitar las cajas de los coches para que, convertidos en carros, condujeran la madera de la Plaza de Toros que se desbarat\u00f3 para blindajes&#8221;. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>La misma asamblea municipal hab\u00eda dispuesto que uno de sus regidores, el abogado y fil\u00e1ntropo Urbano Fonseca, se diera a la tarea de establecer varios centros de sangre, para ello, pidi\u00f3 al general Manuel Mar\u00eda Lombardini, jefe del Ej\u00e9rcito de Oriente, que pusiera a su disposici\u00f3n el local del Colegio de San Pablo que estaba destinado cuartel y del cual pudo tomar posesi\u00f3n el 16 de agosto, fecha ya cercan\u00edsima a los ataques norteamericanos sobre Ciudad de M\u00e9xico. El centro m\u00e9dico se entreg\u00f3 a cinco integrantes de las Hermanas de la Caridad, que eran de origen espa\u00f1ol. estaban encabezadas por la reverenda Micaela Ayanz y en esa \u00e9poca resultaron muy solicitadas. La labor de acondicionamiento del Colegio de San pablo tuvo que ser veloc\u00edsima; en los claustros se instalaron las enfermer\u00edas, para lo cual fue necesario cerrar los arcos con adobe, en tanto que las camas Se construyeron con las vigas y puertas de la gran plaza de toros contigua. La situaci\u00f3n debi\u00f3 ser desesperada. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>La batalla de Churubusco <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>El 19 de agosto. tres d\u00edas despu\u00e9s de haber empezado el acondicionamiento del recinto hospitalario. las tropas extranjeras iniciaron su marcha sobre Padierna y Churubusco; en el primer punto, los mexicanos fueron derrotados por las malas acciones de los jefes y la retirada de Santa Anna, por lo que seguramente los estadounidenses consideraron que tendr\u00edan paso franco hasta Ciudad de M\u00e9xico. Pero en Churubusco. atrincherado en el antiguo convento que a\u00fan sobrevive, se encontraba \u00e9l general pedro Mar\u00eda Anaya Con un ej\u00e9rcito formado por paisanos valientes que hab\u00edan acudido como voluntarios. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Esta batalla ocurrida el d\u00eda 20, luego de que las fuerzas nacionales resistieran hasta su \u00faltima munici\u00f3n, arroj\u00f3 m\u00faltiples v\u00edctimas que casi de inmediato fueron trasladadas al centro de sangre. Consid\u00e9rese lo que significar\u00eda llevar a un malherido desde Churubusco hasta San pablo, por los rumbos de La Merced. Si a la lejan\u00eda agregamos la falta de v\u00edas alternas de comunicaci\u00f3n, resulta f\u00e1cil suponer que por la misma calzada debieron mezclarse los heridos con el ej\u00e9rcito invasor victorioso, lo que habr\u00eda provocado una mayor confusi\u00f3n. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>El ayuntamiento se percat\u00f3 de todas esas situaciones y, al a\u00f1o siguiente, una vez concluida la guerra y perdido m\u00e1s de la mitad del territorio nacional, el puesto de sangre de San pablo se convirti\u00f3 en hospital municipal y se le dot\u00f3 de servicios para sesenta camas dedicadas a atender de manera primordial a los presos. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>Tumulto popular <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Es sabido que despu\u00e9s de la batalla de Churubusco. los norteamericanos establecieron su cuartel en Tacubaya, a donde entraron el 21 de agosto precedidos por un grupo de los llamados poblanos, \u201cdesnaturalizados mexicanos que formaban la vanguardia del ej\u00e9rcito invasor, como gu\u00edas y denunciantes&#8221;, seg\u00fan narra Antonio Garc\u00eda Cubas en su Libro de mis recuerdos. Durante su estancia en aquella poblaci\u00f3n, los extranjeros propusieron una tregua para abrir una negociaci\u00f3n que pusiera fin a la guerra.  <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"> <b>Durante el armisticio, Santa Anna permiti\u00f3 la entrada de los estadounidenses a la ciudad para que se apertrecharan de los insumos b\u00e1sicos para su supervivencia. La entrada de los enviados provoc\u00f3 la ira popular y, seg\u00fan narra Jos\u00e9 Mar\u00eda Roa B\u00e1rcena, el pueblo comenz\u00f3 a gritar mueras al invasor y a Santa Anna, a quien calificaba de traidor. Luego impidi\u00f3 el tr\u00e1nsito de los carros a pedradas lo que caus\u00f3 heridas a los carreteros e incluso la muerte de algunos. Las autoridades mexicanas enviaron &#8220;patrullas de lanceros&#8221; para reprimir el desorden. lo que aviv\u00f3 la indignaci\u00f3n. El general Jos\u00e9 Mar\u00eda Tornel, Gobernador del Distrito Federal, intent\u00f3 en vano aplacar el tumulto, mismo que solo pudo contener el expresidente &#8216;Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Herrera. comandante general de Ciudad de M\u00e9xico. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>Derrota y muerte <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Vanos fueron los esfuerzos por conseguir la paz en virtud de las casi enloquecidas pretensiones de Estados Unidos, mismas que fueron rechazadas por los comisionados mexicanos La ciudad se encontraba abandonada, con montones de basura calles con &#8216;pavimentos de tierra floja&#8221;. ya que los l\u00e9peros hab\u00edan arrancado las piedras que daban solidez a las calles y las hab\u00edan trasladado a las azoteas para utilizarlas como proyectiles. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>La ocasi\u00f3n se les present\u00f3 una vez rota la tregua, pero m\u00e1s a partir del bando publicado el 7 de septiembre por Herrera, en el que se\u00f1alaba que todo mexicano est\u00e1 obligado a hacer la guerra al enemigo&#8221; con las armas que tuviera a su disposici\u00f3n, &#8220;como fusiles, carabinas, pistolas O espadas, pudiendo servirse de piedras que se arrojar\u00e1n desde las azoteas. franque\u00e1ndoseles las casas con ese objetivo&#8221;. Este bando \u2014cuyo original se resguarda en el Archivo Hist\u00f3rico de la Ciudad do M\u00e9xico\u2014 exceptuaba de esta obligaci\u00f3n los enfermos, quienes ten\u00edan que entregar al propio Herrera las armas que tuvieran, &#8220;ya fueran blancas o de- fuego&#8221;, para que fuesen empleadas &#8220;\u00fatilmente&#8221;. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fue as\u00ed que las hostilidades se reanudaron. El ej\u00e9rcito invasor derrot\u00f3 a los mexicanos en las batallas de Molino del Rey y Chapultepec, donde los llamados Ni\u00f1os H\u00e9roes y las tropas que defend\u00edan el Castillo cayeron vencidos por los estadounidenses que se adue\u00f1aron de Ciudad de M\u00e9xico la noche del septiembre de 1847. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Antes, el 8 de septiembre, d\u00eda de la batalla de Molino del Rey, los norteamericanos hab\u00edan atendido tambi\u00e9n otro asunto: juzgar a los desertores del Batall\u00f3n de San Patricio, cuerpo de su ej\u00e9rcito formado mayoritariamente por irlandeses, quienes desde el principio de la guerra se hab\u00edan pasado del lado mexicano -entre otras cuestiones. por compartir la religi\u00f3n cat\u00f3lica\u2014 y se distinguieron por el valor de mostrado en la batalla de Churubusco. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>A pesar de los esfuerzos de los mexicanos conseguir el perd\u00f3n para ese cuerpo que se hab\u00eda ganado el cari\u00f1o y respeto del pueblo de M\u00e9xico. y en particular de las se\u00f1oras de San \u00c1ngel, Finalmente, 59 fueron enjuiciados; veintinueve fueron sentenciados <\/b> <b>a la horca y treinta m\u00e1s terminaron ahorcados en Mixcoac el 13 de septiembre, mismo d\u00eda de la batalla en Chapultepec. Otros nueve fueron &#8220;perdonados\u201d y su ejecuci\u00f3n se conmut\u00f3 por la pena de ser marcados \u2014como reses\u2014 en la cara Con una D de desertor, adem\u00e1s de ser azotados p\u00fablicamente. Veinte m\u00e1s fueron ejecutados en la plaza de San Jacinto, en San \u00c1ngel. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>Llov\u00edan piedras y ladrillazos <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Desde la madrugada del 14 de septiembre. ante la lida del ej\u00e9rcito mexicano de la ciudad y la huida de Santa Anna, el ayuntamiento se present\u00f3 en Tacubayacon el jefe de los invasores triunfantes el general Winfield Scott, para garantizar la seguridad de la poblaci\u00f3n. Present\u00f3 asimismo una en\u00e9rgica protesta cuya parte inicial sentenciaba que si, por los azares de la guerra, la capital estaba ahora en poder de Estados Unidos, &#8216;nunca es su \u00e1nimo someterse voluntaria, mente&#8217; a ning\u00fan jefe o autoridad que no emanara de la Constituci\u00f3n mexicana. Buscaba tambi\u00e9n garantizar la seguridad de los templos, conventos, hospitales, casas de beneficencia, bibliotecas, archivos, colegios, escuelas y toda la propiedad particular, adem\u00e1s de conservar su autoridad en el orden civil y criminal, entre otras cosas que, supuesto, dada su condici\u00f3n de vencidos, no fueron aceptadas por los invasores. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Sin embargo, Scott se comprometi\u00f3 a hacer cumplir las garant\u00edas que fuesen compatibles con la seguridad de su ej\u00e9rcito y a respetar la vida de los habitantes; asimismo, nombr\u00f3 al general John A. Quitman gobernador militar de la capital. Por otro lado, impuso a la ciudad una contribuci\u00f3n de 150 000 pesos pagaderos en cuatro abonos semanales. Dado el lastimoso estado en que se encontraban las finanzas p\u00fablicas, el ayuntamiento se vio precisado a contratar un pr\u00e9stamo con don Manuel Lazqueti y don Alejandro Bellang\u00e9, &#8220;hipotec\u00e1ndoles todas las rentas del Distrito&#8221;, corno se lee en M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Al amanecer del d\u00eda 14 comenzaron a entrar las tropas invasoras mientras \u201cllov\u00edan piedras y ladrillazos desde las azoteas&#8221;. Tal como coinciden todas las cronistas de la \u00e9poca, \u201cpor todas partes se ve\u00edan heridos y muertos, ri\u00f1as sangrientas y castigos espantosos\u201d. Desde ese momento y durante los siguientes d\u00edas, el pueblo dio muestras de hero\u00edsmo y orgullo. Muchos de los que tanto se hab\u00edan animado con la formaci\u00f3n de la Guardia Nacional y acudido al &#8220;d\u00eda de campo- en el Pe\u00f1\u00f3n, se refugiaron en poblaciones cercanas; quienes se quedaron, bien escondidos, estar\u00edan tras los muros de sus casasen espera de que otros hicieran Io que ellos no se atrev\u00edan. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Aquella vieja capital, acostumbrada a ver todo, no sal\u00eda de su asombro. los j\u00f3venes se un\u00edan a la procesi\u00f3n de curiosos que observaban con furia la escena de un ej\u00e9rcito que llegaba a imponer sus reales en tierra ajena, la nuestra, la de todos aquellos que la hab\u00edan defendido y estaban dispuestos a seguirlo haciendo. Para el invasor, se hab\u00eda convertido en una obsesi\u00f3n acabar con el orgullo mexicano entrando por la puerta grande del Palacio Nacional. Dado que, al evacuar la plaza, las autoridades hab\u00edan abandonado la sede del poder Ejecutivo, el recinto quedo por enero a merced de la muchedumbre que, atropelladamente, no tard\u00f3 en sacar lo que pudo para rematarlo al d\u00eda siguiente sin el menor pudor. A las siete de la ma\u00f1ana de aquel imborrable 14 de septiembre, el oficial Benjam\u00edn S. Roberts, del regimiento de Rifleros, entro en palacio y, tal como lo mencionaba los invasores y, iz\u00f3 la bandera de la de las barras y las estrellas en el mast\u00edn central, lo que enardeci\u00f3 m\u00e1s a la poblaci\u00f3n. En los apuntes para la guerra entre M\u00e9xico y los Estados Unidos se se\u00f1ala: <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>A\u00fan en medio del combate c\u00f3mo, los enemigos se entregaron a los m\u00e1s infames excesos: horribles fueron los desastres que se\u00f1alaron la ocupaci\u00f3n de M\u00e9xico. el que no haya visto a una poblaci\u00f3n inocente presa de una soldadesca desenfrenada, que ataca al desarmado, que fractura las puertas de los hogares para saquearlos, asesinando alas pacificas familias, no puede formarse una idea del aspecto que presentaba entonces la hermosa cuanto desgraciada capital de la Republica.  <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Los tumultos continuaron durante cuatro o cinco d\u00edas, hasta que Scott, al darse cuenta de que las agresiones hacia sus soldados no cesaban, dio \u00f3rdenes para que se reprimieran con toda fuerza aquellas manifestaciones de enojo, lo que solo sirvi\u00f3 para encender a\u00fan m\u00e1s a la poblaci\u00f3n, a pesar de los esfuerzos, del ayuntamiento para conminar al orden. Fue as\u00ed que el general decidi\u00f3 aplicar &#8220;castigos ejemplares&#8221;: azotar p\u00fablicamente en plena Plaza Mayor. donde se hab\u00eda colocado un instrumento propio para la tortura, a todos los que eran considerados delincuentes. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>Vulgaridad y desenfreno <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Una vez pasados los primeros enfrentamientos, el problema para la poblaci\u00f3n de la capital y los pueblos circunvecinos fue lidiar con los nuevos habitantes, cuyas costumbres azoraban a todos, ya fuera por la vulgaridad, el desparpajo o la falta de respeto a los s\u00edmbolos religiosos cat\u00f3licos y a los actos p\u00fablicos que tanto se daban en aquella devota ciudad, as\u00ed como por el \u201cdesenfreno&#8221; con que se comportaba la soldadesca. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Era com\u00fan ver a los estadounidenses haciendo sus necesidades en las calles; prendiendo fogatas aqu\u00ed y all\u00e1 \u2014incluso al interior de Palacio Nacional\u2014 para cocinar sus alimentos: enterrando a sus muertos en los jardines p\u00fablicos y dando &#8220;la nota&#8221; al entrar a los templos -que durante los primeros d\u00edas de la intervenci\u00f3n hab\u00edan permanecido cerrados\u2014 para allanar los confesionarios, donde pl\u00e1cidamente se sentaban a dormir y roncar sin ning\u00fan recato. Asombro a todos los espect\u00e1culos que daban en el caf\u00e9 de la Bella Uni\u00f3n, ubicado en la esquina de palma y calle de refugio -hoy 16 de septiembre-, donde llegaba junto con las mujeres a quienes llamaban \u201cMargaritas,\u201d las acompa\u00f1antes de sus excesos y a que retribu\u00edan sus servicios de manera muy generosa. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Los comerciantes -incluso de la v\u00eda p\u00fablica- se vieron obligados por los invasores a aceptar la moneda norteamericana, por lo que ninguno de aquellos nuevos conquistadores tuvo problemas para adquirir lo que su curiosidad le dictara para dar rienda suelta a las m\u00e1s entra\u00f1as costumbres \u201calimenticias\u201d, tal como lo relatan todos los cronistas de la \u00e9poca, Por ejemplo, Roa B\u00e1rcena afirma que &#8220;com\u00edan pan con velas de sebo en lugar de mantequilla, saboreaban tunas y pi\u00f1as todo y cortera y mostraban especial afici\u00f3n por el aguardiente de ca\u00f1a&#8221;, Garc\u00eda Cubas; por su parte, se\u00f1ala que &#8220;muchos despreciaban el pan y acompa\u00f1aban cada sorbo de caf\u00e9 agitado un mordisco de cebolla, de nabo, de tomate o de zanahoria\u201d.  <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>En lugar de vivir en Palacio Nacional, Scott eligi\u00f3 la casa de la calle del Esp\u00edritu Santo (hoy Isabel la Cat\u00f3lica: entre 16 de septiembre y Madero); los otros oficiales hicieron lo propio, aunque aquellas casas que utilizaron para vivir &#8220;las trastornaban de arriba abajo&#8217;. Cuenta Prieto la casa del director del Colegio de Miner\u00eda se convirti\u00f3 en un hospital en el que convalecer\u00eda, entre otros, el oficial que hab\u00eda izado la bandera estadounidense en Chapultepec y que consecuencia fue herido de gravedad. por esos d\u00edas se sinti\u00f3 un fuerte temblor de tierra que mucho alarm\u00f3 a los invasores quienes decidieron sacar a ese Oficial al balc\u00f3n y &#8220;ah\u00ed 10 han tenido a los cuatro vientos. hecho un Santo Entierro\u201d. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Aparte, los norteamericanos hab\u00edan establecido sus cuarteles en diversos puntos de la ciudad, como San Cosme, San L\u00e1zaro, Peralvillo y San Antonio. Abad. desde donde manten\u00edan asolada a la poblaci\u00f3n. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b><b>El gobierno y la retirada <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Como si todo este trastocamiento de la vida de la capital no fuera suficiente, los problemas entre la clase pol\u00edtica nacional \u2014que tanto hab\u00edan facilitado la intervenci\u00f3n- siguieron sucedi\u00e9ndose, mientras que el ayuntamiento. que hab\u00eda abogado por el bienestar de la sociedad, fue \u201cdestituido\u201d por otro formado al margen de la ley, pero apoyado por los invasores<b>. <\/b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>El gobierno federal. que qued\u00f3 a cargo de don Manuel de la Pe\u00f1a y Pe\u00f1a tras la renuncia de Santa Anna, resid\u00eda en Quer\u00e9taro y con \u00e9l una \u201ccuidados\u00edsima corriente humana&#8221; que hu\u00eda de los horrores de la capital. Dice Guillermo Prieto: \u201cPr\u00f3ceres y sirvientes, empleados y vagos, pizpiretas alegres y madres de familia agobiadas con el ni\u00f1o que llevaban en brazos, la maleta y el plumero. el anafre para improvisar Comida, y lo guitarra, como esperanza muda de futuro solaz\u201d. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Los tratados de paz se firmaron finalmente el 2 de febrero de en la villa de Guadalupe Hidalgo, aunque los estadounidenses permanecieron en la capital hasta el de junio siguiente. A las seis de la ma\u00f1ana de aquel dichoso d\u00eda, no obstante que M\u00e9xico hab\u00eda perdido como consecuencia de la guerra m\u00e1s de la mitad de su territorio, se arri\u00f3 por fin la bandera de las barras y las estrellas. El pabell\u00f3n nacional, entonces, volvi\u00f3 a tomar el lugar que no debi\u00f3 de abandonar nunca. Las rencillas pol\u00edticas no terminaron y larga seria de los conflictos que se suscitaron durante los Siguientes veinte a\u00f1os. M\u00e9xico, como de milagro, lograr\u00eda sobrevivir. <\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guadalupe Lozada En septiembre de 1847 una bandera distinta a la mexicana ondeaba en el m\u00e1stil de Palacio Nacional. Todo hab\u00eda comenzado en abril de ese a\u00f1o, cuando se tuvo noticia de la derrota en Cerro Gordo, cerca de Xalapa, Veracruz. Una vez franqueado el paso, la capital del pa\u00eds tendr\u00eda que dar la cara &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/index.php\/2023\/04\/17\/la-ciudad-invadida-durmiendo-con-el-enemigo\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">La Ciudad Invadida, \u201cDurmiendo con el enemigo\u201d<\/span> Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":10289,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-4067","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas"],"uagb_featured_image_src":{"full":["http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2.jpg",632,388,false],"thumbnail":["http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2-300x184.jpg",300,184,true],"medium_large":["http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2.jpg",632,388,false],"large":["http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2.jpg",632,388,false],"1536x1536":["http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2.jpg",632,388,false],"2048x2048":["http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/41f11-9a9cc3_6ea01afd916041598d0b41580169a048mv2.jpg",632,388,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"wordpressuser","author_link":"http:\/\/www.ciudadymemoria.cdmx.gob.mx\/index.php\/author\/wordpressuser\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Guadalupe Lozada En septiembre de 1847 una bandera distinta a la mexicana ondeaba en el m\u00e1stil de Palacio Nacional. 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